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Con la idea de las similitudes entre América Latina (AL) y la Unión Europea (UE) se inició, el pasado 26 de junio en Madrid, el IV Seminario Unión Europea-América Latina: Cohesión Social y Cooperación Europea, organizado por la Fundación Euroamérica, el Real Instituto Elcano y la Comisión Europea. El objetivo de las mesas redondas fue analizar el papel de la cooperación europea en el subcontinente americano, enfocada en resolver los problemas de cohesión social, ayudar a la integración regional y poner de relieve la necesidad de que AL esté presente en la agenda de la UE, como manifestó Gil Carlos Rodríguez, Director del Instituto Elcano. En la inauguración, también intervinieron Mercedes Alcover, Secretaria General de la Fundación Carolina, y Consuelo Femenía, Directora para América Latina de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID), representantes de entidades colaboradoras del seminario. Según Alcover, más de mil universitarios latinoamericanos vienen becados cada año a España. Femenía manifestó que el 40% de la ayuda española se destina a América Latina.

Los intensos debates y las posiciones encontradas ofrecieron una “visión global” del asunto, según remarcó Antonio de Oyarzábal, Vicepresidente del Real Instituto Elcano, en la clausura. “Es muy importante que los gobiernos de cada país de AL quieran erradicar con sus políticas la pobreza. La cooperación está ahí para acompañar, pero no es la única solución”, concluyó Asunción Valdés, Directora de la Fundación Euroamérica.

“Hay crecimiento, pero la pobreza existe. No han fructificado las acciones políticas, por lo que hay que reducir la retórica y caminar con paso firme”. Con estas palabras, José E. Martell Mejía, Embajador de Honduras en España, recordó los problemas de desigualdad que sufre AL y dio pasó a la intervención de Trinidad Jiménez, Secretaria de Estado para Iberoamérica. El tono optimista marcó la intervención de la política socialista, quien señaló que las relaciones entre ambos conjuntos regionales se han consolidado. De todos modos, Jiménez alertó sobre el retraso de algunas reformas fiscales y presupuestarias, destinadas a reforzar el poder de recaudación de los estados americanos para poder atender así la cohesión social. “Europa debe ser el referente”, afirmó la Secretaria de Estado.

Miguel Ángel Navarro, Secretario General para la UE, abordó también los procesos de integración, sin los cuales no hay cohesión social, dijo. Y recordó la oportunidad que se presenta para estrechar lazos durante la presidencia española de la UE en 2010.

Desde 1999, AL y la UE trabajan para alcanzar una asociación estratégica birregional, cuyo último paso ha sido la Cumbre de Lima. José Ignacio Salafranca, coPresidente de la Asamblea Eurolatinoamericana y eurodiputado del Grupo PPE, apuntó que la nueva Europa debe mantener una mirada atenta hacia el subcontinente. Por su parte, Günter Maihold, experto en AL de la Stiftung Wissenchaft und Politik (SWP, Berlín), invitó a la reflexión en su intervención: “La relación ni es tan asociativa ni es tan estratégica”, afirmó. También habló de los puntos débiles de la integración en AL. El tono crítico continuó con las palabras de Carlos Malamud, investigador principal de AL del Real Instituto Elcano, quien dijo no compartir el optimismo desbordante de Trinidad Jiménez. “Nunca antes se habló tanto de la integración con AL, pero nunca como ahora está peor”, sentenció Malamud.

Finalmente, el Presidente del Instituto para la Promoción y Desarrollo de América Latina en Portugal, Paulo Neves, afirmó que “españoles y portugueses estamos condenados a entendernos con AL”.

Tras el llamamiento de Carlos E. Rodado, Embajador de Colombia en España, a una distribución equitativa de las oportunidades, Iliana Olivié, investigadora principal de cooperación internacional y desarrollo del Instituto Elcano, pidió una mayor coherencia en las políticas de cooperación al desarrollo de Europa y recordó que los países de AL recibieron en 2006 trece veces más dinero de inversión directa que de ayuda al desarrollo. Por su parte, Ángeles Fernández explicó el proyecto Eurosocial Fiscalidad que dirige. Esta iniciativa de la UE busca, entre otras cosas, la adecuación de los presupuestos de los países hacia los pobres y la eficaz actuación de las instituciones fiscales. Esta intervención abrió un debate sobre si más impuestos es sinónimo de un estado más fuerte y más rico y se abordó, además, la gobernanza y el fortalecimiento del estado de derecho en los países iberoamericanos. Ramón Casilda, Presidente de la comisión de relaciones con Iberoamérica de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos, habló sobre la responsabilidad social de las empresas.

Tras los análisis globales y de contexto, el seminario abordó de forma más detallada la cooperación al desarrollo que lleva a cabo la UE en AL. De nuevo llegó el punto de vista crítico por parte de Minerva Lara Batista, embajadora de Panamá en Portugal. “No podemos seguir aceptando que los recursos se destinen a los mismos asuntos que hace 30 años y la gente siga sin agua potable (…) Algo está fallando en AL que hace que la situación se prolongue durante demasiadas décadas”, espetó la diplomática. Petros Mavromichalis, Jefe de la unidad para México y Centroamérica de la Dirección General de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, explicó de forma exhaustiva los programas de cooperación en estas subregiones y recordó que el objetivo de todos es reducir los niveles de pobreza, “inaceptables para países de renta media”. Finalmente, las relaciones con los países del Caribe fueron detalladas por el Jefe de este sector en la Oficina de Cooperación de la Comisión Europea, Josep Soler. “Está en juego la supervivencia económica de muchos países”, alertó.

Ángel Carro Castrillo, Jefe de la unidad para Mercosur y Chile de la Dirección General de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, señaló que hay que adaptar los programas de la UE a la situación específica de cada país. Para mostrar la diversidad dio un ejemplo: La cooperación europea con Paraguay alcanza los 17 euros por habitante, mientras que en Brasil es de 0,3 euros. Su compañero Rafael Gelabert, Jefe de unidad para la Comunidad Andina, recordó que la búsqueda de la cohesión social es la responsabilidad de cada Estado. Gelabert puso el ejemplo de la actuación europea en Colombia, donde se busca la reintegración de ex combatientes: “Pretendemos que la cooperación se integre en las políticas de cada país y que se privilegie la inclusión social”. Una visión no muy optimista cerró las mesas redondas con la intervención de Ignacio Soleto, Director del Centro de Estudios de América Latina y Cooperación Internacional de la Fundación Carolina, quien aseguró que las relaciones entre la UE y AL están estancadas.

La última intervención de las dos jornadas de intenso debate sirvió de recuerdo y resumen de la realidad de AL y de su relación con la UE. Alexandra Cas Granje, Directora para Latinoamérica de la Oficina de Cooperación de la Comisión Europea, hizo un repaso al contexto internacional en materia de cooperación al desarrollo, enumeró los nuevos retos de AL, trazó las asimetrías de esta relación birregional y repasó la realidad latinoamericana. Cas Granje destacó también los ejes principales de la cooperación europea en el otro lado del Atlántico: La cohesión social y la integración regional, ejes además del seminario. Para trabajar en ambos ámbitos, la UE destinará 2.670 millones de euros en el periodo 2007-2013. Y recordó que la cooperación al desarrollo sólo contribuye, no sustituye: “No ha sacado a ningún país de la pobreza”, finalizó la funcionaria.

Así, hizo un llamamiento a los Gobiernos de AL para que pongan en práctica políticas que erradiquen la exclusión social en el continente más desigual, que no el más pobre.